Alberto Moine Vidal

Con mucho pesar, La Ciudad de Bella Vista  fue sacudida con la noticia del fallecimiento del escribano Alberto Moine Vidal, acaecido el 13 de Mayo último.
Pertenecía a una familia de gran renombre, ya que era nieto del ilustre benefactor Eduardo Patricio Moine, cuya consagración al bien público y al
progreso de Bella Vista en los orígenes del municipio, demarcó una época en la historia de dicha ciudad. Si bien el escribano Moine había nacido el 14 de septiembre
de 1915 en la ciudad de Buenos Aires por razones circunstanciales, a los pocos días fue traído  a Bella Vista, donde transcurrió toda su vida.
Su hogar paterno que presidieron sus padres, el escribano Angel Moine Carranza y su esposa Doña María Leonor Vidal, fue un centro de distinción, donde la hombría de bien
de sus miembros altemó con el culto más elevado de la amistad.
Allí aprendieron sus cuatro hijos a hacer honor a la tradición familiar y amar y honrar profundamente a sus amigos y al lugar de nacimiento.
Cursó sus estudios primarios en la histórica Escuela Nº 3 de Bella Vista, al cumplir esta casa de enseñanza su cincuentenario celebrado
con actos de gran relevancia que presidió el doctor Manuel A. Fresco, fue precisamente el escribano Moine el autor de la iniciativa de otorgarle su actual
nombre de «Bernardino Rivadavia». Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional «Domingo Faustino Sarmiento» de la Capital Federal con las
más elevadas notas. El 22 de Junio de 1942 recibió su graduación de escribano en la Facultad de Derecho de la Universidad de
Buenos Aires, cursando su carrera en dos años y medio. Luego fue heredero de la titularidad del Registro 102 que tenía su
padre y fue designado escribano del Banco Hipotecario Nacional. Durante su juventud fue un destacado deportista en la práctica del tenis y del remo, integrando los mejores equipos del
Club Regatas Bella Vista, entidad en la cual fue su presidente.
También desempeñó la titularidad del Rotary Club de Gral. Sarmiento. Su capacidad afectuosa hizo que cosechara en su vida gran cantidad de amigos, quienes hoy honran su recuerdo y su
memoria. Había contraído enlace, con Rafaela Santos, que fue su invalorable esposa. Su profundo amor por Bella Vista hizo que su última voluntad expresara que sus restos
fueran cremados y sus cenizas esparcidas en las tierras de esa Localidad que llevó siempre en su corazón y fue un lugar honrado por sus mayores.
Bella Vista nunca olvidará a su dilecto hijo.


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