Alto, Intendente

El episodio sucedió el lunes a las 19.15 cuando cuatro delincuentes jóvenes robaron un comercio de ropa ubicado en la calle Irusta al 5700 (casi Durand), en el barrio de Mariló, y huyeron velozmente en un Fiat Duna de color blanco. A las pocas cuadras, un móvil del Comando de Patrullas comenzó a perseguir a los delincuentes  que aceleraron e intentaron todo tipo de maniobras evasivas, al punto que se metieron por la avenida San Martín, pero por la vereda.
En San Martín y Gaspar Campos chocaron contra la parte trasera de un automóvil estacionado, bajaron sumamente nerviosos, uno pateó el auto chocado, un Volkswagen Passat en cuyo interior estaba el ex juez Ciro de Martini, y trataron de apoderarse del mismo para continuar la fuga.
En ese momento, el intendente Aldo Rico que pasaba por el lugar del hecho, pero en dirección contraria, con una camioneta y uno de sus custodios. Decidieron intervenir, clavaron los frenos, bajaron pistola en mano y allí gritó Rico: “¡Alto, intendente!”, mientras su custodio, Carlos Dioca, realizó un disparo al piso.
Hubo otro disparo, proveniente de los ladrones, que atravesó la luneta del Passat e hirió en la mejilla al ex magistrado. Pero ya estaban controlados, menos uno, que al escuchar “¡Alto, intendente!” salió corriendo. Los otros tres se entregaron sin más, maldiciendo una vida de ladrón sin suerte. Mientras los ladrones eran reducidos y entregados a la policía de Bella Vista, que les secuestró una pistola calibre 22 y otra 32, el ex magistrado De Martini fue trasladado a un centro asistencial para ser atendido. Uno de los detenidos fue identificado por fuentes judiciales como Julio Tomás Palma, de 31 años, en tanto que los otros dos tenían 17 años.
Requerido periodísticamente sobre la sorpresa de los ladrones al reconocerlo por su grito de guerra, Rico respondió amablemente: “No me interesa lo que piensan los delincuentes, como no me interesaba lo que pensaba el enemigo en el combate”. Y, ya un poco agrandado, agregó que “hay que poner a funcionar los sistemas armónicamente para que los delincuentes sean los que estén en emergencia y no la sociedad”.

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