Bianco, el medico

El ex mayor médico abandono a su segunda esposa y a su hijo biológico para huir al Paraguay
El ex militar médico Norberto Bianco había formado una nueva familia a partir del ‘82. Cuando se enteró que la justicia lo buscaba a él, a su primera esposa, Susana Wherli, y a los dos chicos que tuvo en su poder desde fines de los ‘70, decidió abandonar a su segunda mujer y huir al Paraguay con su primera familia.

El capitán

Bianco, luego de estar en el Colegio Militar, en Palomar, fue destinado con el grado de capitán al Hospital Militar de Campo de Mayo, en 1976. Allí todos conocían a su esposa Susana, y sabían que no podían tener hijos. “Para todos fue una gran alegría verlos con su primer hija (Carolina), que según nos contó la adoptó de una mucama de un médico amigo. Al parecer la chica había quedado embarazada soltera y no podía hacerse cargo de la criatura”, relató una fuente ligada al hospital por aquella época.

Al año siguiente Bianco apareció con su segundo hijo (Pablo), sin que nadie sospechara el verdadero origen de los pequeños en el ámbito del hospital Militar. Lo que sí sabían muchos era la simpatía que había entre Bianco y una mucama del lugar, que había iniciado estudios de enfermería. “Al poco tiempo, a fines de los ‘70, Bianco se fue a vivir con Zulma, formaron una nueva familia, y llegaron a tener un hijo propio que lleva el mismo nombre y apellido que su padre”, reveló la fuente.

En el ‘83 el médico fue destinado a Corrientes, volviendo en el año ‘84, instalándose con su nueva familia en la localidad de Bella Vista, a pocas cuadras de donde vivía su primera mujer y los chicos que serían hijos de desaparecidos.

El mayor

“Lo que más nos sorprendió a todos fue cuando huyó a Paraguay. Pidió plata a todo el mundo, y se escapó junto con Susana, Carolina y Pablo. Zulma y su hijo quedaron de la noche a la mañana en la calle, sin sustento y sin marido”, recuerda la persona que tuvo vinculación con Bianco a fines de los ‘70 y, por razones de seguridad, prefiere no dar a conocer su identidad.

La huida fue en el ‘86. Las abuelas de Plaza de Mayo se habrían presentado en la escuela donde se encontraban los dos menores. Las autoridades de inmediato avisaron a Susana Wherli, quien también es docente, y esta se lo comunicó a su esposo. Los chicos no pudieron ser retirados, pero se suponía que al día siguiente una orden judicial permitiría retirarlos para poder hacer el estudio genético. Fue imposible, Bianco había decidido fugarse con su esposa y los chicos robados.

El año pasado la justicia logró la extradición del matrimonio y los condenó a prisión. Los chicos siguen viviendo en Paraguay, reconociendo como únicos padres a los detenidos y resistiéndose a cualquier tipo de análisis genético.

Caso Bianco
La rebelión de los chicos
Los hijos del matrimonio Bianco se resisten a realizarse el análisis genético.
«Creo que es mi derecho negarme», dijo Carolina Bianco desde Paraguay, cuando se le preguntaron los motivos por los que se resistía a realizarse el análisis genético. Por su parte el juez Marquevich señaló que se intentaría traer a los chicos, Carolina y Pablo, para realizarle los estudios. «No siempre se pueden negar, no siempre son voluntarios esos análisis», afirmó el juez que ordenó la detención de Videla como autor mediato de la sustracción de chicos, entre quienes se encuentran los jóvenes Bianco.

En la causa que tiene el juez federal de San Isidro sobre el caso Bianco, hay varias familias de desaparecidos que quieren saber si Carolina (22) forma parte de su familia biológica. Las mujeres que estaban embarazadas en el momento de haber desaparecido son Casariego, Recchia de García, Quintela, Beláustegui y Lanzilotto.

Por su parte Abel Madariaga, esposo de Silvia Quintela que desapareció el 17 de enero del ’77, sospecha que Pablo (20) es su hijo biológico.

Robos planificados

Además del juez Marquevich, el juez Adolfo Bagnasco también está investigando la desaparición de bebés durante el Proceso. Habría documentación donde se demostraría que todo formó parte de un plan orquestado y avalado por la cúpula militar, lo que implicaría seriamente a los jerarcas del régimen golpista.

La declaración del doctor Carlos Raffinetti, médico del distrito de San Miguel, reconociendo que en el hospital de Campo de Mayo había un área vedada donde se alojaban a las mujeres parturientas, comprometería a las autoridades militares del hospital. Raffinetti habría firmado el certificado de nacimiento de los chicos Bianco, y se lo señala como amigo del traumatólogo detenido, con quien estaban planificando la creación de la clínica del Buen Ayre, donde ambos eran socios activos.

Videla a Caseros

Bianco alabo al dictador
Otros médicos confirmaron los partos clandestinos en Campo de Mayo.

Anoche el Juez Marquevich determinó el traslado del ex general Jorge Videla al penal de Caseros, donde se encuentra detenido el mayor médico Norberto Bianco, acusado de la sustracción de dos menores durante la dictadura militar.

En relación a Videla, Bianco declaró a Radio Mitre que “… el tiempo que yo lo tuve como jefe en el Colegio Militar ha demostrado ser un hombre íntegro, un hombre que todo el mundo quisiera tener como jefe”.

Luego agregó: “es una excelente persona que merece todo mi respeto, y a partir de ahí, lo que él ha hecho o a dejado de hacer, por lo menos en el área de mi competencia, a mí no me consta que se haya transgredido nada”.

Solicitud

Sobre su situación procesal, Bianco apuntó: “estamos esperando que se resuelva esto. Le he pedido al doctor Marquevich que cierre la causa y que actúe en consecuencia. En el momento que yo salga vamos a ir a algún medio con toda la familia, a aclarar todas las dudas y yo personalmente voy a encargarme de buscar a los padres”.

En tal sentido, la esposa de Bianco, Nilda Wherli, recluida en la cárcel de Ezeiza, negó que Pablo y Carolina -los chicos que tienen como propios- sean hijos de desaparecidas, afirmando que Carolina nació en una clínica de San Miguel y que su madre era una chica muy joven que quería darla en adopción. Destacó que cuando ambos jóvenes quieran conocer sus orígenes biológicos, ella misma los acompañará.

Más médicos

Dos médicos que se desempeñaron en el Hospital Militar de Campo de Mayo, informaron al juez Bagnasco acerca de los secuestros de bebés de mujeres detenidas.

Por su parte, el médico civil Roberto Schinocca -que aun trabaja en el Hospital Militar y en otras clínicas de la zona-, denunció la existencia de nacimientos clandestinos en Campo de Mayo durante la dictadura militar.

Esto motivó que Marquevich solicitara a su par Bagnasco, las copias de las denuncias sobre esos hechos.

(Publicado en la edición Nº 463 del viernes 12 de junio del ´98)
Caso Bianco
“Andaba por Bella Vista repartiendo niños”
Durante la dictadura militar Alba Lanzillotto y su familia fueron perseguidos en La Rioja. Tras ocho años de exilio se instaló en Buenos Aires y junto con Abuelas de Plaza de Mayo comenzó a buscar a su sobrina, que podría ser Carolina Bianco.

– ¿Cómo orientó su búsqueda a Campo de Mayo?
– Tengo dos hermanas desaparecidas, María Cristina y Ana María, mellizas y 19 años menores que yo. Las dos desaparecieron con sus maridos. Anita estaba embarazada de siete meses y medio y la única que la vio en Campo de Mayo fue una norteamericana que seque la sacaron de allí los mismos norteamericanos, porque del ‘76 no quedó casi nadie vivo. Siempre hablamos de la crueldad de la ESMA, pero el primer año del golpe, en Campo de Mayo los mataron a casi todos. Del ‘77 sobrevivieron dos o tres.

– ¿Su sobrina puede ser Carolina Bianco?
– Sí. La posibilidad nace de que ella no es hija del mayo Bianco. Además de cinco denuncias, hay una señora que dice qué él andaba por Bella Vista repartiendo niños. La fecha de nacimiento aproximada de mi sobrina es cercana al 1º de octubre de 1976, la fecha en que tienen anotada a Carolina. De todos modos, hasta que no se haga los análisis que nosotras pedimos no sabremos si es o no. Por ahora ella no quiere hacérselos. Esperemos que se le pase.

– ¿Por qué cree que se niega a hacerse los análisis?
– Están muy envueltos en las mentiras de sus falsos padres y tienen que tener miedo de saber la verdad. Hay que tener mucho coraje y estos pobres niños no pueden tenerlo porque no les transmitieron nada de eso. Nosotras tenemos paciencia para esperarlos, aunque sabemos que no es tanto el tiempo que nos queda. Pero siempre va a haber una familia esperándolos.

– ¿Qué aval tienen de la justicia en este sentido?
– Acá la justicia es una de cal y una de arena. En algunos juicios actúa bien, en otros no, dejan dormir la causa y los chicos crecen dentro de un cajón. Eso es terrible.

– ¿Cómo incide en la búsqueda de ustedes que Videla esté preso?
– Nosotras seguimos igual, pero incide en el sentido de que nos da una esperanza de justicia, por un lado, y por el otro ha hecho que mucha gente pierda el miedo y proporcione denuncias y datos nuevos. Pensar que Videla no es tan intocable como él mismo se creía, hace perder el miedo.

(Publicado en la edición Nº 480 del miércoles 22 de julio del ´98)

Maternidad clandestina

El regreso del doctor Bianco
El médico militar que estuvo detenido y fue acusado de haberse apropiado de bebés de desaparecidas, vuelve a la actividad.

El médico traumatólogo y mayor del ejército Norberto Atilio Blanco, que se desempeñó durante el Proceso en el hospital de Campo de Mayo, y acusado de ser apropiador de hijos de desaparecidos, fue dejado en libertad a fines del año pasado. Al poco tiempo se presentó al Colegio de Médicos de Luján para que habilitaran la matrícula para seguir ejerciendo la profesión. A pesar de los antecedentes penales, que también están reñidos con la ética, desde Luján le habrían habilitado usar su matrícula. En diciembre el traumatólogo estuvo en la Asociación Médica de General Sarmiento para recuperar su condición de socio de la misma. La plani-lla de reincorporación la presentó en el mes de febrero.

Caso paradigmático

Hay testigos que en diversas causas admiten que Bianco, durante el Proceso, participó activamente del transporte, curación y atención de partos de detenidas desaparecidas en el hospital militar de Campo de Mayo. Hay profesionales que recuerdan al médico como un hombre mujeriego, y que se enganchó en el Ejército para poder ir a la Antártida y obtener algunos pesitos. Su esposa legal, en aquella época, fue la docente Nilda Susana Wehrli y, aunque nadie vio a la mujer embarazada, los Bianco tenían dos hijos.

A mediados de los ’80 se denunció que ambos chicos, Carolina y Pablo, serían hijos de desaparecidos. Cuando se inició el proceso en la justicia, en el ’86, Bianco se había ido a vivir con una de sus alumnas de la escuela de enfermería, con quien había tenido un hijo varón. Apenas enterado que la justicia iba a ordenar allanamientos y peritajes abandonó a su segunda pareja, fue a su casa de Bella Vista, sobre la avenida Ricchieri, y de allí se llevó a su primer mujer y a los chicos rumbo al Paraguay, donde encontró refugio. El matrimonio fue extraditado diez años después, siendo detenidos en Caseros y Ezeiza. Los chicos no regresaron pues se casaron siendo menores, lo que les permite resistirse a hacerse el estudio de ADN.

El caso Bianco fue uno de los detonantes que motivó al juez fede-ral de San Isidro, Roberto Marquevich, detener al ex presidente Jorge Videla. Bianco fue libe-rado a fines del año pasado.

Los chicos

Carolina es la mayor de los chicos que tenía en su poder el ma-trimonio. Aunque el doctor Alvarez, de la clínica Sarmiento, le firmó el nacimiento en su casa, la nena habría nacido en la mencionada clínica. La sospecha que es hija de desaparecidos aún permanece, aunque hay testimonios que era la hija de una mujer joven del barrio Mitre que la entregó apenas nació. Dicen que Bianco se quejaba porque el médico que le hizo el favor, le cobró el bebé.

Pablo es el segundo de los chicos y también se sospecha que es hijo de desaparecidos. Hay dos personas que tienen la firme sospecha que es familiar directo. Por un lado Juliana García, hija de Antonio García (muerto en un operativo militar) y Beatriz Recchia (secuestrada estando embarazada de cuatro meses), guarda la esperanza de poder realizarse estudios del ADN y verificar si él es o no su hermano menor. Por otra parte, Abel Madariaga, esposo de la doctora Silvia Quintela, cree que puede ser su hijo que habría nacido a fines de julio del ’77. Ambas eran amigas, fueron secuestradas con días de diferencias y fueron vistas en Campo de Mayo.

No sería extraño que ambas hayan pasado por las manos del entonces mayor Norberto Bianco, ya que era el que se encargaba, durante las noches, de movilizar a las embarazadas en la guarnición militar y le daba destino a los bebés que nacían en la maternidad clandestina que funcionaba en el sector de Infectología del centro de salud castrense.

Ese mismo doctor Bianco, tendría una próxima entrevista con la Asociación Médica de General Sarmiento y, a partir de allí, se decidiría si se lo reincorpora o no como asociado. Mientras tanto habría recuperado su rol de socio activo en la Clínica del Buen Ayre, de la avenida Ricchieri y Santa Fe, a pocos metros de su antigua casa, en la localidad de Bella Vista.

Nacimientos ocultos
Cesáreas con capucha

Dos testigos, que conocieron a la doctora Silvia de Petrillo en la época de la dictadura militar, recuerdan que ella reveló que fue obligada a atender una cesárea clandestina en el Hospital Militar de Campo de Mayo, donde trabajaba.

«Ella estaba aterrorizada y quería presentarse a declarar en la Conadep, para revelar los detalles que había vivido. Finalmente dijo haberse acercado a la Comisión y que dio detalles de la oportunidad en que fue obligada a atender una cesárea de una mujer que estaba encapuchada», dijo a La Hoja uno de los testigos.

«Junto con ella había un médico militar, vestido para participar de la cirugía, que le dijo que había que hacerlo lo mejor posible. Cuenta que estaba muy nerviosa, sin comprender lo que estaba pasando, cuando vio entrar, de fajina militar, al doctor Bianco. ‘Vamos Silvia, nos conocemos desde hace mucho tiempo, no hagas las cosas más difícil y actuá como una profesio-nal’, contó que le dijo Bianco», explicó otra fuente, que pidió reserva de identidad.

La mujer les contó que realizó la cesárea llorando todo el tiempo, y que una vez que nació el bebé, realizó las suturas de rigor y no supo del destino de la encapuchada.

Dos adopciones
Petrillo adoptó dos chicos en la época del Proceso, Julieta y Santiago; en la partida de nacimiento de uno de ellos dice ‘Hospital Militar de Campo de Mayo’. Ella afirmaba que sus hijos no eran hijos de desaparecidos, y en alguna oportunidad intentó ponerse en contacto con las Abuelas de Plaza de Mayo para que, de incógnito, les hicieran una prueba de ADN y corroborarlo con el banco de datos que ellas tienen. La propuesta habría sido rechazada porque la intención es confirmar la filiación y no desestimar.Cuando La Hoja intentó hablar con Petrillo, a mediados del ’98, se resistió a brindar una entrevista.
(Publicado en la edición Nº 578 del viernes 12 de marzo del ´99)
El regreso de Bianco
Los pasos legales
El militar traumatólogo, acusado de disponer del destino de hijos de desaparecidas, debe presentarse esta semana en la Asociación Médica de General Sarmiento (AMGS).

Norberto Atilio Bianco, médico traumatólogo, militar, prófugo de la justicia durante diez años, en libertad desde el año pasado, volvería a la actividad médica en los próximos días. Desde el Colegio Médico de la provincia, con sede en Luján, le habilitaron la matrícula para seguir ejerciendo su profesión, a pesar de los graves antecedentes del médico durante el Proceso de Reorganización Nacional (’76-’83), cuando el profesional se desempeñó en el hospital militar de Campo de Mayo. Hoy, vive en la zona, y se desempeña como socio activo en la Clínica del Buen Ayre, en Bella Vista, mientras espera dialogar con la Asociación Médica para ser aceptado nuevamente como socio.

Curriculum vitae

En la página 13 del boletín 190 de la Asociación Médica de General Sarmiento, correspon-diente al pasado mes de febrero, se publica el Reglamento de Aceptación de Socios, según el acta 704 aprobado el 21 de febrero del ’97. Las solicitudes se presentan en marzo y septiembre, razón por la cual en diciembre Bianco no pudo realizar el trámite tal como él lo deseaba.

Como primer medida se establece que el solicitante deberá ser médico, con título expedido o revalidado en el país, certificado de matriculación o inscripción en el Colegio Médico de la provincia de Buenos Aires, distrito V, con sede en la ciudad de Luján.

La solicitud del formulario de la AMGS tiene el carácter de declaración jurada, adjuntándose el curriculum vitae, además de los elementos antes mencionados. Tres socios de la AMGS, de la misma especialidad del solicitante, acompañarán la firma de la solicitud de ingreso dando testimonio de la veracidad de los datos.

El tercer punto señala que el interesado deberá demostrar que tiene residencia de carácter permanente en los municipios de San Miguel, Malvinas Argentinas o José C. Paz, no inferior a los tres años anteriores a la fecha de solicitud. Bianco no puede aprobar este punto porque en los últimos tres años estuvo prófugo en el Paraguay, y luego en una cárcel fuera de la zona.

Además de la matrícula del Colegio de Médicos de la provincia, la mencionada entidad deberá otorgar una autorización para el uso del título de especialista.

Antecedentes

El punto 7 del reglamento puede ser perjudicial para quien fuera el hombre fuerte del hospital de Campo de Mayo durante la dictadura. «La aprobación de cada solicitud requerirá del voto afirmativo de los dos tercios de los presentes de la Comisión Directiva con derecho a voto, la cual deberá tener en cuenta los antecedentes del postulante, como así también las necesidades prestacionales de esta jurisdicción», dice el texto.

Los antecedentes del postulante no son los mejores en este caso, pues más allá que haya cumplido o no con el fallo de la justicia, la condena moral de la sociedad, y el código de ética que deben manejar los profesionales médicos, sumado al juramento hipocrático, podría impedir que la entidad lo acepte como socio.

Maternidad clandestina
Los colaboradores
Médicos civiles y militares participaron de los partos clandestinos en el hospital de Campo de Mayo. Bianco tenía poder de decisión.

«Había dos tipos de colaboradores: los que eran obligados, y los que se sumaban con entusiasmo. El mayor Bianco no solo era un entusiasta, sino que tenía poder de decisión», relata una persona que conoce de la actuación del médico traumatólogo. Bianco sería uno de los médicos que se movía con entera libertad en la guarnición militar, visitando el centro de detención clandestino, ubicada cerca del aeropuerto militar, y trasladando a los detenidos heridos al hospital de la guarnición. «Se encargaba preferentemente de las mujeres, sin descartar a las embarazadas», reveló una fuente a La Hoja.

Otros

Según los relatos, el peor turno era el de la noche, momento en que en el hospital ocurrían ‘cosas raras’. Muchas de las enfermeras que trabajaban en el lugar debieron presenciar obligadamente partos clandestinos, participando de los mismos, o en el mejor de los casos cuidar a los hijos de las detenidas- desaparecidas.

Entre los médicos que no eran entusiastas colaboradores se menciona a la obstetra Silvia Bonsignore de Petrillo, quien tiene dos chicos adoptados, uno de ellos habría nacido en Campo de Mayo y, aunque existe la sospecha que podría ser hija de desaparecidos, aún no se realizó el análisis genético. Actualmente la médica se encuentra en pareja con otro militar médico, el urólogo Enrique ‘Quique’ Borst, quien se habría desempeñado profesionalmente en el hospital militar en tiempos del Proceso.

Otro de los mencionados como un colaborador no entusiasta es el doctor Eduardo Pellerano, de Grand Bourg, quien se desempeñaba en el hospital y declaró ante la Conadep.

También se menciona a un militar médico anestesista, que vive en la calle San Lorenzo de San Miguel, quien habría presenciado algunos partos clandestinos y que fue trasladado del lugar por el director del hospital.

(Publicado en la edición Nº 579 del lunes 15 de marzo del ´99)
El regreso de Bianco
Matrícula 51.309
Se confirmó que el Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires volvió a registrar a un médico acusado de sustraer bebés durante el Proceso.

La delegación del distrito V del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires le otorgó el número de matrícula 51.309 al traumatólogo y militar Norberto Atilio Bianco. La noticia la confirmaron desde la misma entidad, señalando además que el registro se produjo a fines de noviembre del ’98.

Cuestionado

El médico es duramente cuestionado por los organismos de derechos humanos, acusado de haber robado bebés de la maternidad clandestina que funcionaba en el hospital militar de Campo de Mayo durante la última dictadura. La justicia no pudo determinar si los hijos que Bianco supuestamente había adoptado en realidad eran hijos de desaparecidos, ya que el médico jamás permitió que los chicos hicieran el análisis de ADN. A pesar de ello Bianco, y también su esposa Susana Wehrli, debieron pasar algunos meses en prisión, luego de haberse fugado a Paraguay hace trece años, llevándose consigo a los pequeños Pablo y Carolina.

A fines del año pasado el matrimonio fue liberado, y de inmediato el traumatólogo decidió reiniciar sus actividades en la zona, volviendo a la sociedad que integra en la clínica del Buen Ayre, en Bella Vista, y realizando los trámites de rigor para volver a ejercer legalmente la medicina.

En libertad

Durante el mes de noviembre se presentó en el edificio de la calle Alsina al 1200, de la ciudad de Luján, donde funciona el Colegio de Médicos de la provincia del distrito V, para lograr la matriculación. El 24 de noviembre del ’98, a pocos días de recuperar su libertad, el oficial del Ejército concretó el paso legal para volver a los consultorios. «El Colegio no tenía elementos para negarle la matrícula», explicó una fuente vinculada con la entidad.

Según las disposiciones vigentes, la documentación que se debería presentar para el re-gistro en el distrito, si nunca estuvo matriculado en la provincia, es el título original (legalizado por los ministerios de Educación e Interior), una fotocopia del título, 4 fotos carnet, documento de identidad.

Es de suponer que, luego de su dilatada actuación en la década del ’70 y mitad de los ’80, Bianco estaba matriculado, por lo tanto el trámite fue distinto. Debió haber presentado fotocopia del título de médico en la cual se lea la matrícula provincial, legalizado ante escribano público o juez de paz, junto con el original; 1 foto 4×4; el documento; y el certificado de informe para inscripción del distrito o los distritos donde ejerce o ha ejercido.

A los pocos días de obtener la matrícula el médico, que se hizo conocido en la zona de Campo de Mayo durante el Proceso con el grado de mayor, intentó volver a integrar la Asociación Médica de General Sarmiento (AMGS). Pero la solicitud recién la pudo entregar el mes pasado, ya que marzo y septiembre son los meses de admisión. Ahora solo falta entrevistarse con la Comisión Directiva, presentar su documentación y esperar la resolución de sus miembros. Uno de los ítems de admisión señala que la entidad debe tener en cuenta los «antecedentes» del aspirante, hecho que podría perjudicar al traumatólogo.

Sustracción de menores
Admiración por Videla
Una de las causas por las que está preso en su domicilio el general golpista es por el caso Bianco.

«El tiempo que yo lo tuve como jefe en el Colegio Militar, ha demostrado ser un hombre íntegro, un hombre que todo el mundo quisiera tener como jefe», dijo a mediados del año pasado el traumatólogo Norberto Bianco refiriéndose a Jorge Rafael Videla. En esos momentos ambos compartían el mismo techo: la cárcel de Caseros. Bianco estaba detenido porque no podía explicar a la justicia el modo en que obtuvo a los chicos que tenía en su poder; a su vez Videla está preso porque un juez investiga si fue el jefe de un plan sistemático de sustracción de bebés de desaparecidas durante el Proceso.

Área de competencia

Las declaraciones de Bianco acerca de su jefe se realizaron en distintas radios capitalinas y siempre hubo coherencia entre ellas. «Es una excelente persona, que merece todo mi respeto y, a partir de ahí, lo que él ha hecho o ha dejado de hacer, por lo menos en el área de mi competencia, a mí no me consta que se haya transgredido nada», manifestó. Pero en realidad Videla está detenido por varias causas judiciales, entre ellas las que habían llevado a prisión al mismo Bianco.

Durante las declaraciones mediáticas, el médico prometió que apenas saliera iría a buscar a los verdaderos padres de sus hijos, desmintiendo que fueran desaparecidos. «No voy a revelar sus nombres porque no quiero mezclar las cosas, pero puedo decir que uno de ellos me fue entregado en un establecimiento asistencial y el otro en forma particular», explicó. A la vez prometió ir a los medios para aclarar los motivos por los que no permitió que sus hijos realizaran el examen de ADN, huyendo al Paraguay.

(Publicado en la edición Nº 580 del miércoles 17 de marzo del ´99)
El regreso de Bianco
Permiso para la foto
Llegó con puntualidad a su cita en la Asociación Médica. Al salir no quiso hablar con La Hoja.

El mayor médico Noberto Bianco ingresó a la Asociación Médica de General Sarmiento (Belgrano 1564, San Miguel) un minuto después de la hora prevista para su entrevista. La cita era el miércoles pasado a las 15.

Unos minutos antes estacionó su automóvil Ford Falcon gris, patente TUJ 582, a escasos metros de la entrada de la institución y descendiendo del vehículo vestido con camisa blanca, corbata azul y pantalón de color beige. Se colocó el saco, también gris, con un movimiento elegante, como el de un militar que se está poniendo su ropa de gala.

Luego, con gesto marcial ingresó a la entidad, donde algunos miembros de la Comisión Directiva lo esperaban para dialogar con él, de acuerdo a lo que establecen las pautas internas de la Asociación Médica, cada vez que un nuevo aspirante presenta su solicitud de socio.

Enojo

Casi una hora después, cerca de las 16, Bianco salió solo, como había entrado, de la oficina donde se realizó la entrevista. En un primer momento, al ver a los periodistas de La Hoja sonrió y hasta amagó extenderle la mano a uno de ellos.

De pronto se dio cuenta que, desde la vereda, lo estaban fotografiando e increpó al cronista con un: «me pidieron permiso para sacarme fotos», obteniendo como respuesta que se trataba de un lugar público.

Ofuscado amagó dirigirse a su coche pero ingresó nuevamente a la entidad, para salir inmediatamente después con sus lentes en la mano que, evidentemente, había olvidado en su charla con los médicos.

Silencio

En su segunda, y definitiva, salida se mantuvo inmutable ante la andanada de preguntas que le hicieron los dos periodistas de La Hoja y caminó los escasos metros que lo separaban de su vehículo sin alterarse.

Ascendió a él sin apuro y hasta se permitió bajar el vidrio de su ventanilla antes de poner en marcha el rodado. Luego arrancó y uno de los periodistas le dijo que cuando estuviese dispuesto a hablar se comunicara con este medio. Pero la respuesta de Bianco fue «voy a hablar cuando ustedes cambien de actitud», esto motivó que el cronista le preguntara «¿Cuál fue su actitud durante el Proceso?», pero aquel ya aceleraba su Falcon y partía por la calle Fraga con rumbo a la estación.

«Después de todo lo que hizo se quedó totalmente solo», llegó a comentar un testigo curioso, que se detuvo durante los escasos 5 minutos que duró el encuentro entre los periodistas y uno de los hombres sindicado como el mayor respon-sable de los partos clandestinos y de la sustracción de bebés en el hospital militar de Campo de Mayo.

Reuniones
El relato de los médicos
Con escaso margen de tiempo la Asociación Médica de General Sarmiento se reunió con representantes de las Abuelas de Plaza de Mayo y con el mayor médico Norberto Bianco.

Con una diferencia de dos horas, la Asociación Médica de General Sarmiento se reunió el miércoles desde el mediodía con Alcira Ríos, Abel Madariaga y Juliana García, los dos primeros representantes de Abuelas de Plaza de Mayo, y la última de la agrupación HIJOS, y con el mayor médico Norberto Bianco.

Los tres primeros hicieron una presentación ante la entidad que nuclea a los profesionales de la salud de la zona, relacionada con lo que fue la maternidad clandestina del hospital militar de Campo de Mayo y la participación de Bianco en ese lugar.

El mayor médico, por su parte, fue por lo que él consideraba un mero trámite administrativo, que era la entrevista que todo aspirante a ser socio de la entidad tiene con los directivos de la misma.

Parentesco

Tanto Madariaga como García buscan a su hijo y a su hermano, respectivamente, que habría nacido en cautiverio en el hospital de Campo de Mayo por agosto del ’77.

Tanto la esposa de Madariaga como la madre de Juliana García estuvieron detenidas-desaparecidas en el centro clandestino de detención que había en la guarnición militar y ambas fueron secuestradas estando embarazadas.

Los dos presumen que ese hijo o ese hermano puede ser Pablo Bianco, el hijo adoptivo del traumatólogo Norberto Bianco, del que hay muchas presunciones que pueda tratarse de un bebé sustraído a una desaparecida durante los años de plomo.

Emotiva

En la documentación entregada por los representantes de Abuelas a los médicos, está vinculado Bianco con la sustracción de Pablo y de otros chicos desaparecidos durante la dictadura.

«Fue interesante la conversación con ellos, fue emotiva y nos dimos cuenta de lo significativo que es para ellos hablar de estos temas», apuntó Eduardo Fuentes, presidente de la Asociación Médica. También comentó que se comprometieron con ellos a estudiar esa documentación.

Dos horas después de finalizada esta reunión, a las 15.01, ingresó a la entidad el mayor médico Norberto Bianco, que se molestó cuando supo de la presentación de Abuelas.

Postura

La solicitud de incorporación de Bianco obedece a la posibilidad de poder trabajar con las obras sociales, dado que muchas de ellas facturan a través de la Asociación Médica.

El mayor médico puntualizó en la charla cuál era su situación judicial actual, sobre la que alegó que no tiene condena y agregó que tampoco hay pruebas como para condenarlo. También afirmó que en el caso de que lo condenen, con los años que pasó en prisión, ya estaría cumplida la misma.

Sus colegas se comprometieron a tener en cuenta ese dato cuando evalúen la posibilidad de su ingreso, que se lo informarán entre la primera y segunda semana de abril.

(Publicado en la edición Nº 581 del viernes 19 de marzo del ´99)
Los antecedentes de Bianco
Las Abuelas de Plaza de Mayo le entregaron documentación a la Asociación Médica de General Sarmiento (AMGS) para que evalúe antes de decidir la incorporación del médico militar a la entidad.

Los fresnos de la vereda de la AMGS, sobre la calle Belgrano en San Miguel, fueron los mudos testigos del cruce de dos caras de la misma historia. Al mediodía ingresaron a la entidad dos personas que buscan a dos chicos nacidos en cautiverio, en el Hospital Militar de Campo de Mayo, en la época del Proceso. Tres horas después ingresó, a reunirse con la comisión directiva, el militar médico señalado como apropiador de los chicos buscados.

En ningún momento se cruzaron, no era esa la intención de los fami-liares de desaparecidos, solo se acercaron a la entidad médica para brindar información acerca del traumatólogo que aspira pertenecer a la Asociación.

Más allá del reglamento

En la primer reunión también estuvieron Gustavo Godoy, quien gestionó el encuentro, y la asesora legal de Abuelas de Plaza de Mayo, Alcira Ríos, quien dialogó con La Hoja sobre los motivos de su presencia. «Estuvimos en la Asociación para tratar el tema Bianco, sabemos que pidió ingresar a la entidad y nos parece que es una contradicción total que hoy pueda ejercer la medicina, por toda la actividad que ejerció durante el terrorismo de estado pues violó reiteradamente el juramento hipocrático de los médicos», explicó la abogada.

La reunión de los integrantes de Abuelas con los médicos se prolongó durante una hora. La recepción fue cordial, aunque el clima fue formal, los médicos escucharon atentamente, preguntaron poco y no quisieron alejarse del tema legal, en cuanto a la admisión o no de Bianco. «Acá estamos hablando de la gente que mató a mi mamá y robó a mi hermanito», intervino Juliana García con los ojos llorosos, intentando hacer comprender a los profesionales que la cuestión va más allá de lo que dicen los fríos reglamentos de la Asociación.

Para reforzar sus argumentos, los integrantes de la entidad de derechos humanos le dejaron a los miembros de la Comisión Directiva documentación referida a Campo de Mayo, un informe de Abuelas sobre la maternidad clandestina de Campo de Mayo, de la cual Bianco formaba parte, el texto de la prisión preventiva del militar médico, las declaraciones judiciales de los médicos Dibenedetto y Caserotto, quienes confirman la existencia de la mencionada maternidad.

Condena moral

Norberto Atilio Bianco está imputado y procesado en una causa por la apropiación, retención y ocultamiento de dos menores, Carolina y Pablo, a quienes siempre presentó como sus hijos adoptivos. Estuvo preso durante un año en la cárcel de Caseros, y fue dejado en libertad por la Cámara Federal de San Martín que consideró que sus once años de prófugo en Paraguay los vivió en prisión domiciliaria. «No sé como hicieron los miembros de la cámara para llegar a esa resolución porque hay declaraciones y documentos presentados por el fiscal de estado del Paraguay que demuestran que esa detención domiciliaria nunca se cumplió. El iba y venía por el Paraguay sin problemas, se movía libremente e incluso trabajó», explica Ríos.

La causa en estos momentos está en proceso de plenario a punto de dictar sentencia en primera instancia. «Lamentablemente en este país la sustracción de menores y la privación de la libertad tienen penas bajas, entonces cumplen los dos tercios y salen», se lamentó la letrada.

Pero el caso Bianco es más amplio, pues los dos juzgados que investigan si hubo un plan sistemático de robo de bebés durante el Proceso, podrían citar a declarar al militar en la causa por la cual está detenido Videla, como ya lo hizo con otras autoridades médicas del Hospital Militar de Campo de Mayo.

«Acá hay muchos casos de médicos que participaron en la represión ilegal y siguen trabajando normalmente. Por eso nosotros apelamos a la condena social, como está pasando con Astiz y Massera, que no pueden entrar a un bar que la gente de inmediato se aleja del lugar. Que la gente sepa, se informe y que antes de ser atendido por esos profesionales sepan que ellos están inhibidos moralmente por su accionar pasado», planteó Abel Madariaga, el hombre que desde la secretaría de las Abuelas busca a su hijo, nacido en la misma fecha que el chico que Bianco presenta como su hijo adoptivo.

Voces

A continuación se destacan son algunos comentarios de los tres médicos que recibieron a La Hoja, después de su reunión con Bianco. Doctores Eduardo Fuentes, Osvaldo Biondini y Marcelo Larcade.
  •  «Esta institución es como un club privado y tiene el derecho de admitir o no a socios, sin dar las razones de su admisión o no, aunque se van a dar», doctor Osvaldo Biondini.
  •  «Nosotros no tenemos derecho de preguntarle nada a los juzgados donde estuvieren las causas. Sí si tuviere inhabilitación profesional, cosa que no la tiene», doctor Marcelo Larcade.
  •  «No obstante los Colegios Médicos tienen un Código de Etica que evalúan más allá de lo estrictamente legal, que a veces no están contemplados en la legislación. En eso sí nosotros podremos emitir opinión, pero siempre en base a datos concretos, no porque salga una denuncia a nivel de un periódico por más serio que pueda llegar a ser», doctor Biondini.
  •  «El que tiene la potestad del control del ejercicio de la profesión es el Colegio de Médicos, y en este momento a ellos les alcanza con que Bianco esté habilitado para ejercer su actividad profesional, es decir, que su título de médico esté vigente, que no tenga causas judiciales que lo inhabiliten y que pague la matrícula», doctor Eduardo Fuentes.
  •  «Declara un domicilio en Bella Vista, pero el dato es información confidencial de la institución», doctor Fuentes. 
(Publicado en la edición Nº 581 del viernes 19 de marzo del ´99)
Los testimonios
El hospital de Campo de Mayo
INÉDITO: Los siguientes son los dichos que figuran en el acta de prisión preventiva de Bianco.
María Estela Herrera (enfermera del HMCM, en fojas 467/468): afirmó que las mujeres embarazadas estaban custodiadas por personal militar, que esas mismas mujeres tenían vendas en los ojos, que se desconocía el nombre de ellas pues eran designadas como NN. A las habitaciones ingresaban los doctores Caserotto (jefe de maternidad), Raffinetti y Bianco. Culmina diciendo que a las embarazadas que daban a luz recibían una inyección para las mamas, para no tener leche, pues nunca traían a los recien nacidos con su madre.

Nélida Elena Valaris (obstetra de guardia en el HMCM, en fojas 486/487): dijo que atendió a embarazadas con los ojos vendados que estaban alojadas en Epidemiología entre el ’76 y el ’78, que las mujeres estaban custodiadas por uniformados y civiles, y que ninguna estaba registrada sino que figuraban como NN o presas políticas, y a veces como subversivas.

Concepción Piffaretti de Garzulo (mucama del HMCM, fojas 525/526): expresó que en el sector de Epidemiología había embarazadas con los ojos tapados y a veces encapuchadas, que el doctor Bianco se presentaba para saber si las pacientes necesitaban algo, que las pacientes no eran reguistradas y que nunca vio que les trajeran sus bebés.

Arnaldo Flavian (auxiliar de enfermería en guardias del domingo, fojas 531/532): manifestó que los enfermeros asistían a las pacientes estaban con la cara descubierta, pero cuando venía el médico les ordenaban que se cubrieran con vendas de algodón, y que el doctor Bianco le impartió ordenes entrando a las habitaciones.

Elisa Ofelia Martínez (cumplía tareas en el servicio de Maternidad del HMCM, fojas 660/661): explicó que sus compañeras comentaban que el doctor Bianco dirigía los operativos y se encargaba de traer las mujeres de Epidemiología, lo que ocurriría de noche, que en algunas oportunidades veían al coche de Bianco con el cual se retiraban a algunas mujeres que habían sido dadas de alta, que los bebes, que nunca eran registrados, eran llevados con anterio-ridad que las madres, y que Bianco, el que generalmente los retiraba, le habría dicho a la enfermera Larretape que se las llevaba a sus familias. Recordó que una vez se acercó un coche a Maternidad conducido por un suboficial, dentro del cual se encontraba Bianco y una señora, a quien la enfermera Larretape entregó un bebe.

Walter Patalossi (se desempeñó en Epidemiología del HMCM, fojas 663): confirmó que en las habitaciones se alojaban subversivos, sean embarazadas o heridos, existiendo un área restringida al que tenían el ingreso prohibido.

¿Por qué estuvo preso?

INEDITO: Los motivos que llevaron a la justicia federal a extraditar y poner en prisión al ex mayor médico.
El 14 de marzo del ’97 el juez federal de San Isidro, Roberto Markevich, dictó la prisión preventiva del ex militar médico Norberto Atilio Bianco (LE 8.244.563) y la de su esposa la docente Nilda Susana Wehrli (DNI 6.496.678). Según el juez, ambos son considerados responsables ‘prima facie’ del delito de retención y ocultamiento de dos menores del poder de sus padres, y además de falsificar documento público destinado a acreditar la identidad de las personas.

Los hechos

Según el juez, tanto Bianco como Wehrli usaron formularios de constatación de nacimiento «para consumar la falsedad ideológica de las actas 414, folio 16 y 416, folio 10 del Registro Provincial de Estado Civil y Capacidad de las Personas – delegación Bella Vista-«. La inscripción como hijos legítimos corresponde a los niños Carolina Susana (6 de octubre del ’76) y Pablo Hernán (27 de septiembre del ’77), de quienes se proporcionaron datos falsos, pues el matrimonio jamás tuvo hijos. En igual sentido se falsificaron sus DNI con los números 25.047.693 y 26.132.781. Hasta el momento se ignora la verdadera filiación de los chicos, que en las causas son las víctimas del delito.

En el expediente también está señalado el médico Carlos Alberto Raffinetti, quien conocía a Bianco por trabajar ambos en el hospital militar de Campo de Mayo; el profesional figura como firmante del acta de nacimiento de Pablo, aunque peritajes posteriores determinaron la falsificación de la misma. El doctor Ovidio Alvarez también es nombrado en la causa como el firmante del acta de nacimiento de Carolina, hecho que el mismo médico confirmó pues atendió el parto en el Sanatorio General Sarmiento, aunque en el acta consta que el parto fue en el domicilio de los Bianco-Wehrli. Los médicos Julio César Caserotto y Tomás Ángel José Calello también son nombrados en la causa, aunque aún no se determinó el grado de participación que tuvieron.

La causa es de mediados de los ’80, y en los primeros días de abril del ’86 el entonces juez federal subrogante, Pablo Hernán Quiroga, se apersono en la casa cita en la avenida Riccheri 565 de Bella Vista, donde moraba el matrimonio Bianco-Wehrli. No los encontró allí y se dirigió a Perón 393, departamento 11, domicilio de los padres de Wehrli, donde tampoco los encontraron.

La fuga

Desde entonces el matrimonio se fugó a Paraguay con lo chicos, Bianco haciendo abandono de servicio en su cargo en el Ejército, y Wehrli sin pedir licencia del Colegio Nacional de Bella Vista, donde se desempeñaba como profesora, eludiendo ambos el accionar de la justicia.

En Asunción del Paraguay, Bianco se hacía pasar por el mayor Bianchi, se domicilió en la calle Enrique Solano López 1354, y envió a los chicos al ‘Colegio Argentino’, anotándolos como Polimeni, apellido materno del ex militar. Siempre resistió la extradición hasta fines del ’97, cuando fue traído al país y encarcelado en el penal de Caseros. Los chicos, siendo ya adolescentes, fueron casados, de manera que ahora es por propia voluntad que deben realizarse los análisis de ADN y confirmar su identidad.

Hijos de desaparecidas

En su declaración los imputados procesados confirman que no son los padres biológicos de Pablo y Carolina, aunque negaron la retención y ocultación de los menores del poder de sus padres, «toda vez que refirieron haber actuado en ambas ocasiones con el consentimiento de las respectivas madres de las criaturas».

El juez Markevich, teniendo varios grupos familiares que reclaman por los chicos, señala que «las ciscunstancias de modo, tiempo y lugar en que Bianco desempeñaba su actividad profesional durante el período en que los menores nacieran, la existencia de un Centro Clandestino de Detención en el destacamento militar de Campo de Mayo, apoyado en la concordancia existente con el resto de elementos probatorios colectados, son indicios suficientes que permiten afirmar en que los menores inscriptos son hijos de mujeres víctimas de otra desaparición forzada durante el último régimen militar».

(del Suplemento Especial de la edición Nº 583 del miércoles 24 de marzo del ´99)

Caso Bianco

Le inician un sumario de oficio

La pena máxima es la suspensión de la matrícula por 6 meses.

El sábado pasado en la reunión mensual que se realizó en el Colegio de Médicos del Distrito V, el doctor Osvaldo Biondini propuso que se incluyera en el temario el caso del doctor Norberto Bianco, dado que no estaba en el orden del día y por la trascendencia que había toma en la opinión pública.

Biondini, propuso en la reunión que el Colegio de Médicos debía emitir una declaración de los motivos por los que se le otorgó la matrícula a Bianco, además de la sustanciación de un sumario.

De los 40 Consejeros hicieron uso de la palabra 12 para referirse al tema, en una discusión que fue extensa y que dio como resultado que en la votación se aprobara la primera propuesta pero perdiera la de iniciar el sumario.

De oficio

Ante esta circunstancia el doctor Castillo, junto con Biondini y la doctora Irnaud firmaron la soli-citud de iniciación de un sumario. Esto lo hicieron «en bien del colegio, de la sociedad, e incluso de un imputado que puede llegara demostrar su inocencia», destacó el doctor Biondini.

Las reglamentaciones del Colegio de Médicos establecen que cualquier persona puede soli-citar la iniciación de un sumario. En este caso lo hicieron tres Consejeros de la entidad.

Para que el Colegio se expida no hay un plazo estimado. El asesor legal debe abrir una carátula de acuerdo a la denuncia, se de-signa un Consejero Sumariante que no sea de la zona que se encarga de llamara a los testigos. Esto suele ser lento porque, muchas veces los médicos citados no pueden concurrir a declarar y la causa se demora.

Dictamen

Cuando el sumario se concluyó es enviado al Tribunal de Disciplina que lo analizan y dictaminan si corresponde o no la sanción. Esa resolución vuelve al Consejo del Colegio de Médicos que toma conocimiento de la misma para que se lo comunique al sumariado. Este, a su vez, puede apelar.

La apelación se hace a nivel del tribunal Disciplinario Provincial en La Plata, que puede refrendar o no el dictamen del Tribunal ante-rior. Si esta lo refrenda, el imputado tiene el poder de apelar nuevamente ante la justicia civil. De todos modos, la pena máxima que puede imponer el Colegio de Médicos es de suspensión de matrícula por 6 meses.

La matrícula

Aseguran que estuvo bien otorgada

De acuerdo a las normas del Colegio de Médicos correspondía que se la restituyeran.

Los Colegios de Médicos están regidos por una Ley provincial, que establece que no se le puede negar su matrícula a quien no esté sancionado, previo sumario, o que por orden judicial se le suspendió la matrícula.

«El doctor Norberto Bianco no tiene ningún sumario en el Colegio de Médicos y no estaba sancionado, además anteriormente ya tenía su número de matrícula a la que creo que le dio de baja cuando se fue», explicó el doctor Osvaldo Biondini, Consejero de la entidad e integrante de la Asociación Médica de General Sarmiento.

También aclaró que, por esa Ley que rige al Colegio de Médicos, este hizo lo que corres-pondía. En tal sentido, emitirán una declaración aclarando los alcances de la Ley y los principios que rigen en el Código de Etica, en cuanto a los hechos que se imputan al doctor Bianco.

El sumario

El texto del documento firmado por los doctores Biondini, Castillo e Irnaud y presentado ante el Colegio de Médicos para que se inicie el sumario al mayor médico Norberto Bianco, dice: «Ante hechos que han tomado estado público, que constan en notas periodísticas aportadas por Consejeros de este colegio, los abajo firmantes creemos que ante la gravedad de los hechos presuntamente cometidos por médicos y allí denunciados (falta al Código de Etica, capítulo 1, artículo 3º) es imprescindible la sustanciación de un sumario. Entendemos como inexcusable responsabilidad del Colegio de Médicos el aclarar los hechos dentro de sus posibilidades, en salvaguarda de la inocencia de los inculpados, si del sumario así surgiera, o bien en resguardo de la dignidad de la profesión médica y de la sociedad a la cual sirven, si resultaran culpables».

(Publicado en la edición Nº 584 del viernes 26 de marzo del ´99)

Sustracción de bebés

Rechazaron la incorporación de Bianco

La Asociación Médica de General Sarmiento (AMGS) no quiere que sea socio de la entidad y decidió, por una-nimidad, rechazar su ficha de inscripción.

Los médicos miembros de la Comisión Directiva de la AMGS, que abarca los distritos de San Miguel, José C. Paz y Malvinas Argentinas, se reunieron para evaluar los pedidos de incorporación de nuevos socios, como ocurre durante los meses de marzo y septiembre de cada año. La reunión tenía en su lista un caso especial, el del ex mayor Norberto Atilio Bianco quien había solicitado su reincorporación a la entidad en febrero, luego que en noviembre el Colegio de Médicos de la provincia le rehabilitara la matrícula 51309 para ejercer la medicina. El profesional, especializado en traumatología, está denunciado en la justicia federal por la apropiación de dos menores y adulteración de sus identidades, hechos por los que estuvo prófugo en Paraguay por más de una década, siendo luego detenido por un año en la cárcel de Caseros, y estando a la espera de la sentencia definitiva.

El debate

El encuentro de los profesionales se realizó en la sede de la entidad, Belgrano 1546 de San Miguel, el 29 de marzo, con la presencia de médicos que no forman parte de la Comisión Directiva, pero que estatutariamente tienen el derecho a participar y debatir, pero no pueden emitir voto. Los doctores Eduardo Fuentes (presidente) y Domingo Grande (se-cretario general) encabezaron el encuentro, donde se trató el caso que mereció un profundo y prolongado análisis por parte de todos los miembros de la comisión.

Entre los elementos con que se contó en el debate se encontraban la querella contra Bianco, que obra en la justicia por apropiación de dos menores; la resolución de prisión preventiva que le dictó el juez Markevich, que La Hoja publicó en exclusiva en su edición del 24 de marzo; un informe de la organización Abuelas de Plaza de Mayo sobre la maternidad clandestina que funcionó en Campo de Mayo durante el Proceso, donde Bianco cumplió un rol protagónico; los testimonios judiciales de los médicos Agatino Di Benedetto, ex director del hospital Militar de Campo de Mayo, y César Caserotto, jefe del área de Maternidad del mismo centro médico, que confirman la existencia de una maternidad clandestina en el lugar, donde parían mujeres desaparecidas; y el testimonio que el mismo doctor Bianco prestó el 17 de marzo pasado, donde el profesional afirmó que las cir cunstancias históricas lo hicieron actuar como lo hizo, y agregó no estar arrepentido de nada de lo actuado en aquella época, y que si estuviera en una situación similar lo volvería a hacer.

La resolución

Luego del debate se dio a conocer una resolución que determina «no hacer lugar a la solicitud del doctor Norberto Atilio Bianco (MP 51.309) de incorporación como asociado a esta Asociación Médica».

De esta manera Bianco podrá ejercer la medicina normalmente, por lo que no se le impide su derecho a trabajar, pero al no poder ser incorporado a la Asociación no puede ofrecer el servicio a afiliados de las obras sociales con las que ésta mantiene convenios.

No se descarta que en los próximos días el ex mayor intente ser incorporado a una Asociación Médica de algún distrito vecino.

Fundamentos

Los motivos del rechazo

Las causas por la cual Bianco no fue aceptado como socio de la AMGS.

Los considerandos de la re-solución se transforman en antecedente clave para cualquier situación similar que pueda repetirse, y que además se da de bruces con la resolución del Colegio de Médicos de la provincia que, sin ningún cuestionamiento ético, le devolvió la matrícula a Bianco.

Los considerandos

En once puntos, los miembros de la Comisión Directiva fundamentaron los motivos para no aceptar al profesional. Entre ellos se menciona que Bianco «mantiene en la Justicia una causa abierta por la apropiación indebida e ilegítima de dos niños registrados como hijos propios a través de instrumentos públicos falsos», hechos «aceptados en la misma causa» por Bianco y su esposa, Susana Wehrli. Otras cuestiones que se tuvieron en cuenta fueron que el solicitante eludió el accionar de la justicia para esclarecer el origen de los niños, y que además «se le imputan haber cometido otros delitos vinculados con la violación de derechos humanos relacionados con niños nacidos en cautiverio y cuyas madres posteriormente desaparecieron» (imputaciones basadas en testimonios de personal y colegas de Bianco que prestaron servicios junto a él en el Hospital Militar de Campo de Mayo durante el Proceso).

«Todos estos hechos configuran una grave falta ética y moral por cuanto importan una transgresión al compromiso del médico con la vida», dice el texto, a la vez que agrega: «la sociedad en su conjunto condena y repudia hechos como los aludidos, habiéndolo manifestado de distintas maneras y oportunidades». El antecedente que parte de nuestra sociedad mantenga vivo el espíritu y el deseo de conocer el destino de sus familiares desaparecidos, y más aún cuando se trata de niños, también se tuvo en cuenta. La Asociación Médica recibió inquietudes en tal sentido, y señaló que «no puede permanecer ajena e insensible a su requisitoria». Por último agregan que Norberto Atilio Bianco, «en oportunidad de su entrevista con miembros de la Comisión Directiva no ha justificado los cargos e imputaciones que se le hacen». Por tales razones no hacen lugar a la solicitud de incorporación como asociado de la AMGS.

Primer paso

Más allá del rechazo planteado el lunes pasado, se mantiene en pie la pregunta sobre la cantidad de médicos que están en condiciones similares a la de Bianco. Las denuncias de los organismos de derechos humanos y las causas judiciales mencionan a numerosos profesionales que colaboraron activamente con la desaparición y exterminio de personas y, lo que es más grave, con la sustracción de bebés durante el Proceso.

Muchos de ellos están ejerciendo normalmente la medicina, siendo socios de la Asociación Médica de General Sarmiento, o de cualquier otra entidad similar en otro lugar del país. Los casos de Bergés, Caseroto y Di Benedetto tal vez sean los más emblemáticos. Luego de más de veinte años, recién se dio el primer paso.

El periodista Jorge Camarasa, en su libro ‘Odessa al sur’, acerca de los nazis en Argentina, señala que el Josef Menguele no pudo ejercer la medicina en nuestro país porque tenía un nombre apócrifo (Helmut Gregor), pero que luego blanqueó su situación. A fines del ’58, un grupo de sobrevivientes de los campos de concentración reunidos en Auschwitz lo acusó formalmente del delito de genocidio, la primera reacción internacional provino de los claustros universitarios. «Los miembros del Consejo Académico de la Universidad Johann Wolfgang Goethe, de Frankfurt, anularon el doctorado en Medicina obtenido por Menguele», dice Camarasa en la página 122 de su investigación. A pesar que el prófugo litigió para que se revirtiera la medida, la universidad no dio marcha atrás.

(Publicado en la edición Nº 587 del lunes 5 de abril del `99)

La matrícula

El comunicado del Colegio

Veinticuatro horas después del rechazo se emitió un comunicado, sin firma, que tiene el membrete del Colegio de Médicos de la provincia.

El miércoles, a última hora, llegó a la redacción de La Hoja una fotocopia de un supuesto comunicado del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires, distrito V, sin firma aclaratoria donde elípticamente tocan el caso Bianco. El texto está fechado en Luján, el pasado 30 de marzo (24 horas después que Bianco fuera rechazado como socio de la AMGS), tiene el sello del Colegio de Médicos, y suscribe Consejo Directivo – Distrito V.

Lo que dice

«Ante hechos que son de público conocimiento (sic) se hace saber que desde siempre el Colegio ha defendido la vida y la integridad corporal como uno de los más esenciales y sagrados derechos inalienables de la persona humana», comienza diciendo. «Asimismo condena y repudia todos los actos contrarios a la naturaleza humanística de la profesión, agravados cuando se cometen en un marco de indefensión de las víctimas, constituyéndose en delitos de lesa humanidad», agrega.

Al hacer referencia al primer compromiso ético de los médicos señala que «la defensa de los Derechos Humanos viene explicitada desde el Juramento Hipocrático del cual se nutren los principios contenidos en las normas éticas que todo profesional médico ha de respetar como parte sustancial del ejercicio de esa vocación».

Sin mencionarlo, pero en obvia referencia al caso Bianco, el Concejo Directivo del Colegio de Médicos señala que la entidad «es creada por ley, la cual establece cuáles son los requisitos que ha de cumplir el profesional para ser habilitada su matrícula. Y en la misma norma legal se establecen taxativamente cuáles son las únicas causales que constituyen impedimento para el otorgamiento o rehabilitación de la matrícula profesional a quien posea el título respectivo conforme a la ley».

Finalmente el Colegio «ratifica su indeclinable defensa de la vida y de la integridad personal, así como esencial respeto por el cumplimiento del ordenamiento jurídico que constituye la base de la vida en democracia».

Lo que no dice

A su vez La Hoja tuvo acceso al Código de Ética del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires, del cual solo transcribiremos su artículo 3º. «En toda actuación el profesional cuidará a sus enfermos, ateniéndose a su condición humana. No utilizará sus conocimientos contra las leyes de la humanidad y en ninguna circunstancia le es permitido emplear métodos que disminuyan la resistencia física y la capacidad mental de un ser humano en forma definitiva, si ello no está condicionado por una indicación terapéutica o profiláctica muy precisa, siendo en estos casos conveniente obtener la aprobación de una junta Médica. Tratándose de enfermos que habiten en lugares apartados esta responsabilidad podrá ser tomada solamente por el médico de cabecera. La prohibición precedente comprende, así mismo, las llamadas drogas de la verdad y todo otro tipo de apremio ilegal.

«El personal de salud, especialmente los médicos, encargados de la atención médica de personas presas o detenidas, tienen el deber de brindar protección a la salud física y mental de dichas personas y de tratar sus enfermedades en el mismo nivel de calidad que brindan a las personas que no están presas o detenidas.

«Constituye una violación patente de la ética médica, así como un delito con arreglo a los instrumentos internacionales aplicables, la participación activa o pasiva del personal de salud, en particular los médicos, en actos que constituyen participación o complicidad en torturas u otros tratos crueles, inhumanos o denigrantes, incitación a ello o intento de cometerlos.

«Constituye una violación a la ética médica el hecho de que el personal de salud, en particular los médicos, tengan con los presos o detenidos cualquier relación profesional cuya sola finalidad no sea evaluar, proteger o mejorar la salud física y mental de éstos.

«Es contrario a la ética médica el hecho de que el personal de salud, en particular los médicos:

«a) Contribuyan con sus conocimientos y pericia a interrogatorios de personas presas y detenidas en una forma que pueda afectar la condición o salud física o mental de dichos presos o detenidos y que no se conforme a los instrumentos internacionales pertinentes;

«b) Certifiquen o participen en la certificación de que la persona presa o detenida se encuentra en condiciones de recibir cualquier forma de tratamiento o castigo que pueda influir desfavorablemente en su salud física y mental y que no se concuerde con los instrumentos internacionales pertinentes o participen de cualquier manera en la administración de todo tratamiento o castigo que no se ajuste a lo dispuesto en dichos instrumentos.

«La participación del personal de salud, en particular los médicos en la aplicación de cualquier procedimiento coercitivo a personas presas o detenidas es contraria a la ética médica, a menos que se determine, según criterios puramente médicos, que dicho procedimiento es necesario para la protección de la salud física y mental o la seguridad del propio preso o guardianes, y no presenta peligro para la salud del detenido.

«No podrá admitirse suspensión alguna de los principios precedentes por ningún concepto, ni siquiera en el caso de emergencia pública».

(Publicado en la edición Nº 587 del lunes 5 de abril del ´99)

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