Cierra sus puertas el Hogar Bartolomé Obligado

Cierra sus puertas el Hogar «Bartolomé Obligado y Casimira López» de Bella Vista tras más de 80 años de historia
El histórico Hogar de adultos mayores «Bartolomé Obligado y Casimira López», ubicado en Gaspar Campos casi esquina San Juan, en Bella Vista, cerrará sus puertas luego de más de ocho décadas de funcionamiento. La noticia fue confirmada esta tarde a bellavist.ar por personal del hogar, que junto a algunos residentes salieron a la vereda para informar a la comunidad sobre lo que está ocurriendo. “Recibimos la comunicación verbal del cierre de la residencia”, aseguraron.

 

El hogar depende de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores del Ministerio de Capital Humano, pero hasta el momento no hubo comunicación oficial por parte de ese organismo ni publicación en el Boletín Oficial. Pese a esto, se ordenó la reubicación inmediata de las 25 personas que actualmente viven en el hogar, donde también trabajan más de 30 personas entre personal de salud, administrativo, cuidadoras y profesionales.
Ante esta situación, varias instituciones educativas de la zona se pusieron a disposición para colaborar con los traslados.
Un legado centenario
La historia del hogar se remonta a 1892, cuando Bartolomé Obligado (h) heredó la propiedad y la habitó desde el primer día. En ese entonces, trabajaba como asesor legal del municipio de General Sarmiento, cuyo intendente era su hermano Justino J. Obligado. Bartolomé, quien no contrajo matrimonio ni tuvo descendencia, falleció en 1927.
Dos años después, en diciembre de 1929, la Sociedad de Beneficencia fue notificada de una donación testamentaria realizada por Obligado, con una cláusula clara y precisa: el inmueble debía destinarse exclusivamente para la formación de un asilo para “mujeres pobres vergonzantes de más de 40 años”.
En sus primeros años, el lugar funcionó como una casa de descanso para beneficiarias de la Sociedad. Con el tiempo, se transformó en un hotel con pensión graciable de funcionamiento anual, con capacidad para 14 personas. Las propias residentes colaboraban con el sustento del hogar a través de tareas productivas como el cultivo de legumbres, la cría de aves y conejos, y el mantenimiento de huertas y frutales.
En 1940, gracias a la donación de Ángela Russo, se construyó una nueva edificación que hoy se conoce como la residencia “Casimira López”, donde actualmente viven los adultos mayores asistidos por el equipo profesional.
Silencio oficial y preguntas sin respuesta
La falta de un anuncio formal sobre el cierre, la ausencia de información pública en medios oficiales y la incertidumbre sobre el destino del inmueble generan preocupación entre trabajadores, familiares y vecinos de Bella Vista. También persisten dudas sobre si se respetará la voluntad testamentaria del donante, vigente desde 1927.
El cierre de este hogar no solo representa una pérdida material e institucional para la comunidad, sino también un fuerte interrogante sobre el destino de un legado que perduró por más de un siglo.
Foto: Tomas Dasso S.

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