- La joven vida de Mauro encontró su fin en plena
Navidad. Cuando todos pensamos nada más que buenos augurios, el corazón asediado por la enfermedad
cesó de latir y con una sonrisa en sus labios se despidió
de este mundo.
Sus padres, Rómulo Remo Ramezzana y Beatriz Alicia Sartor, recibieron las condolencias de numerosos amigos que acompañaron el sepelio, llevando sus oraciones
hasta la capilla ardiente instalada en San Miguel.
Sus restos fueron depositados en la bóveda familiar
del cementerio San Antonio de Padua.
Diario BV 12/1979
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