Un Puente sobre el Reconquista

En 1859, el Paso Morales era un páramo desolado. Jinetes y carreros preferían el Puente de Márquez, que ofrecía una alternativa moderna y seca para el cruce del Río de las Conchas, actual río Reconquista: un pantano de 15 cuadras de ancho bordeaba la margen moronense. Pero el pago de peaje para el uso del puente era un inconveniente para aquellos pocos transeúntes ocasionales y quienes querían cierta privacidad para su logística ganaderil informal (actividad también conocida como abigeato) por lo cual el viejo paso en el extremo norte del actual Hurlingham tenia cierto tráfico.

Es por esas fechas que el canadiense Luis Langevin y el estadounidense Rollman Hughes Taggart compran una fracción de terreno de las viejas propiedades de Domingo Morales, precisamente las mas cercanas al paso. Su objetivo: establecer un molino de granos, aprovechando la potencia de la corriente del río, y en vista, ciertamente, de la creciente actividad agrícola de la región y la demanda de una relativamente cercana Buenos Aires. La sociedad Langevin y Cia. comenzó a explotar el molino en 1863.

El edificio del establecimiento constaba de planta baja y dos pisos y otras instalaciones auxiliares. La energía se obtenía por medio de dos turbinas hidráulicas, ubicadas en un canal subterráneo que tomaba agua del conchudo río, y cuyo caudal era potenciado por un tajamar o dique. (Este dique fue demolido luego de una de las periódicas inundaciones, alrededor de 1970). En el caso de que faltara agua, el molino echaba mano de una moderna máquina a vapor. El transporte del grano y de la harina se hacia mediante lanchas hacia los puertos de San Fernando o Tigre o en carretas a los novísimos pueblos de San Miguel o Bella Vista.


Treinta trabajadores formaban la plantilla del molino, que vivían allí mismo: pocas veces se había visto por la zona semejante multitud.
Tres años después, el camino de Morón a Paso Morales se hallaba (como ahora su nieta Avenida Vergara) destruido: era apenas una huella formada por las carretas horadando el lodazal. El 2 de junio de 1866 Langevin y Cia. solicitó a la Municipalidad de Morón un permiso para reparar el camino y -atención- construir un puente -atención de nuevo- sin «peaje» sobre el río Las Conchas. Con una celeridad sin duda debida al escaso numero de asuntos a tratar, el 21 de agosto la solicitud fue aprobada. Pero la suerte en los negocios le fue esquiva a la compañía molinera, ya que el Sr. Taggart se volvió a Brooklyn dejándolo solo a Mr. Langevin y en una condición económica que no le permitía construir ni el camino ni el puente. Con fecha 14 de julio de 1867 desistió ante la municipalidad de la obra solicitada un año antes.
Rápidamente (quince días después), vecinos y comerciantes de la zona elevaron otra propuesta, esta vez con «peaje».


 La nota, de puño y letra del pionero Adolfo Sourdeaux, decía entre otros considerandos:
«El Paso de Morales, esta arteria principal del transito del norte, y único paso desde el Puente de Marquez hasta el puente de Carupa en San Fernando, esto es, en un curso de casi seis leguas, este paso se ha ido destruyendo cada año, en vista del aumento del transito y tal es el estado actual de este paso, así como la travesía de las quince cuadras de bañado que lo separan del suelo firme que, a pesar de la proximidad de una vía férrea, durante tres o cuatro meses del año, esta travesía nos tiene casi incomu-nicados, no quedándonos mas recurso, sino recargar nuestros productos con doble flete y pérdidas considerables de tiempo, tomando la vía de Moreno para ir a Buenos Aires»Se solicita la concesión para construir el puente en «el paraje Paso de Morales, así como un camino de 26 metros de ancho, con una calzada macadamizada de 6 metros de ancho en el medio, hasta la barranca del bañado, con derecho a un peaje en un todo igual y conforme al establecido en el Puente Alsina

La construcción se hará aguas abajo del paso existente, la concesión durara 20 años y solicitan usar la tosca de la margen izquierda, es decir de la del lado de Bella Vista.»


Cinco meses después el gobernador Adolfo Alsina aprueba la obra, en condiciones similares y el 15 de febrero de 1869 se inaugura el puente. El gallego Francisco Planes es el encargado del peaje, cuyas tarifas iban de un peso por rodado, hasta el medio real por cabeza de oveja o chancho. Ahora si: carretas y diligencias empezarían a transitar desde Bella Vista a Morón, dando inicio a este fenomenal embotellamiento que llega hasta nuestros días.


Puente «Paso Morales» sobre el rio Reconquista, Obra dirigida por Sourdeaux en 1869, En la foto aparecen Sourdeaux y sus hijas, Angelita y Emilia, de costado y vestida de negro está su esposa Sofia Croxet, Atras de todo se pueden ver los molinos de Louis Langevin

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