Nuestro pequeño mundo

– Nuestro pequeño mundo en la década del 30

Hoy, cuando mi vida esta llegando al final de camino, recorro mi pueblo, mi viejo pueblo y  querido mi barrio, donde jugué tantas veces. Mi calle Moreno, de Entre Rios hacia Gaspar Campos. Frente a mi casa estaba la quinta de los Mattaldi, los dueños de la destilería es una hermosa casa quinta que cubre toda la manzana (zona comprendida entre las calles Moreno, O’Higgins Sourdeaux y Del Colegio (Hoy Munzon).

(Vista satelital (2002) de la ubicación de la quinta de los Mattaldi)

 

Mi escuela, La N°3 Bernardino Rivadavia, donde conocí a mis maestras María Luisa Moresino, Elisabeth Vitta, Mercedes Valiente y Luz Agriano. Cerca de allí, estaba la Parroquia San Francisco solano donde por aquel entonces (1930) el párroco era Don Francisco Cid, un gallego macanudo. Con respecto a la Iglesia sigue igual por fuera, no ha cambiado en nada su fachada,  Aunque si lo hizo por dentro. En ese momento había dos sitiales, con sus reclinatorios muy lujosos que pertenecían a las niñas Saavedra, dos abuelitas muy buenas con nosotros (los chicos del barrio) Para navidad nos convidaban con dulzuras exquisitas y para reyes no había un niño que no tuviera un regalo, Pasábamos dos jornadas de placer y alegría en el parque de (estas no tan niñas)  que tenían en su quinta de la calle Sourdeaux entre O’higgins, Corrientes y Munzon. Nos daban refrescos, golosinas y todos los chicos teníamos acceso a su parque donde le rezábamos al niño Jesús frente a un gran árbol de navidad todo iluminado.

 

Sobre la calle Munzon, Entre Moreno y Sourdeaux estaba la entrada de la quinta Sumampa, sus dueños (los Lascano) eran una pareja mayor. Para carnaval nos disfrazábamos e íbamos a cantar a su puerta donde el mayordomo nos cedía el paso y la pareja nos obsequiaba con caramelos y torta siempre y cuando en entonáramos algo. Al marcharnos la pareja dueña de casa se quedaba mirándonos con una expresión tal de tristeza que recién ahora me doy cuenta de por que los aprecié tanto. Texto extraído de www.bellavist.ar 

 

En la Esquina de mi casa (moreno y Entre Rios) estaba el Almacén de Marinelli (Hoy Tercer Tiempo), donde se vendía toda clase de comestibles. Sus dueños eran Antonio, Francisco y Carlos., Yo les compraba cualquier cosa y ellos te daban «La Yapa» que consistía en un paquete grande de Galletitas surtidas, No hubo chico que saliera de este almacén sin llevarse una yapa. Texto extraído de www.bellavist.ar 

Foto:  año1936 Actos del cincuentenario de la Escuela Nro. 3 desfile de la Comisión de Damas en la calle Entre Ríos entre Sourdeaux y  Av. San Martín.

Luego a mitad de cuadra estaba la panadería «La Perla». Sus dueños eran de Galicia. Los domingos en el mostrador estaba doña francisca que siempre me decía «Hala, cantá algo y te doy una masita» (yo sabia cantar en gallego por mi padre y mi madre asturiana). Al terminar la gallega me abrazaba y mientras de sus ojos caían lagrimas, me ponía en una bandejita seis masas finas y me decía «Hala, llevale a tu nay (madre)» En casa éramos cinco, así que dos para mi.

Texto extraído de www.bellavist.ar 

En Entre Ríos, entre Moreno y San Martin, estaba la carnicería «La Negra», cuyo dueño, Don Enrique. era una hermosa persona, en ese mismo lugar trabajaba Fernando,  quien fue mi primer amor. (yo 14 y el 17 años). puro, sin malicias Pero se terminó. Ya corría el ano 39,  año fatal para mi vida en el cual la niña que había en mi se marchó al ser golpeada horriblemente por la trágica muerte de mi padre, El gallego mas bueno del mundo.  Fue en Campo de mayo, efectuando sus tareas de electricista, con la peor de las muertes, electrocutado. En ese momento mi vida cambió para siempre. pero esa  ya es otra historia.

Escrito por Aurita Lourdes Lage de Binda. abril de 1994 Texto extraído de www.bellavist.ar 

 

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