Corita Rivero Haedo de Broquen

Cuando Corita tenía 15 años (aprox. 1919) , su padre edificó «El Tacurú»,  una Casa quinta ubicada sobre Senador Morón y Entre Ríos, la que a fines de la década del ’30 fue vendida a la congregación del Colegio Jesús María. En esa quinta, Corita pasó «una juventud tan linda…tan linda…», que la hace recordar con nostalgia cuando salían a remar en el Reconquista con «los muchachos Conord, O’Ryan, Sulpis, Mulhall y otros». También iban Ida Hug, Dorita González Oliver (Dorita Mackinlay) y otras chicas. «Como yo era muy flaca hacía de timonel; tengo 3 medallas que gané en el Regatas. Después de remar, nos bañábamos con trajes que pasaban la rodilla…», agrega con un toque de picardía.

«Y la fiesta de los «Mantones» en el Regatas… Cómo nos divertimos…La habían organizado los Gainza, que eran los dueños de lo que es ahora el Santa Ethnea. Estaba todo adornado con mantones de papel y nosotras íbamos con verdaderos mantones de Manila. Fue gente de Hurlingham, de Morón, de todos lados…» Corita, que tuvo 6 hermanos, se casó en 1928 con Eduardo Broquen, hijo del general del mismo nombre, y con él tuvo a Eduardo, casado con Dolly Amoretti; 

María Isabel (Beba), casada con Eduardo Munilla; Federico, con Inés Durañona, y Cora, con Carlos Pizzatelli, de todos los cuales nacieron 14 nietos y 29 bisnietos.

«Mi abuelo Miles Pasman, testigo de mi casamiento -agrega Corita-, tuvo 43 nietos, y en vida de él había en Bella Vista 14 casas de hijos y nietos. Nosotros, después que vendimos «El Tacurú», construimos «Atalaya», donde vivimos desde 1942.»

En su casa actual, que es de los Munilla, Corita vive rodeada de fotos de toda la familia. En ese living lleno de vida -valga la redundancia para los que saben inglés- , nos recuerda cuando en la década del ’50 colaboraba en la instalación de dos salas adicionales de niños del hospital de San Miguel. «Junto con Pampa (Magdalena Guillermón de Castilla Sastre) íbamos todos los días a hacer las compras de los elementos de las salas, llevarlos, acomodarlos… Después se fueron las monjas y fue un desastre… Más tarde fui al Hogar Obligado, en Gaspar Campos, como miembro de la Cooperadora, y ahora estoy en LALCEC, pero ya no quiero trabajar más, estoy cansada…»

En realidad, esta samaritana, remera, tenista, amazona, volante y muchas cosas más, está cansada porque sus 14 nietos y 29 bisnietos la reclaman para que los ayude en todo tipo de tareas, que ella atiende con alegría y entusiasmo.

Gentileza «El Juglar»

 

EN HOMENAJE A CORA RIVERO HAEDO DE BROQUEN

FALLECIDA EL 23/5/2004 A LOS 99 AÑOS DE EDAD

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