Finaliza el Saneamiento del Reconquista

Fue el punto elegido por Juan de Garay para iniciar el reparto de tierras entre sus lugartenientes. Pero, desde 1580 hasta ahora, en el río Reconquista corrió mucha agua bajo el puente. Y no precisamente clara. Junto con el Riachuelo-Matanza, la cuenca es la más contaminada del mapa hídrico del Gran Buenos Aires. Ahora, la Provincia y la Nación prometen concretar dos obras para sanearlo que están dando vueltas hace casi 20 años.

Se trata de la última parte de la rectificación del cauce y de la construcción de cuatro plantas de tratamiento cloacal. Proyectos varias veces anunciados y abandonados por distintas crisis.

Del primero se viene hablando desde mediados de los 80 y consiste en el ensanchamiento del cauce del río. Sucede que el Reconquista es un río de llanura con muy poca pendiente. Eso hace que el agua se estanque y provoque inundaciones.

En 1985, el Gobierno provincial licitó la primera parte de su rectificación. La idea era empezar por el sector más contaminado: su cauce inferior que atraviesa los partidos de San Fernando y Tigre.

Los plazos de la obra nunca se cumplieron y la Provincia decidió rescindir el contrato con Monterubianesi, la empresa que había ganado la licitación. Lo curioso fue que, finalmente, el 90% del cauce terminó ensanchado. Menos, claro está, los cinco kilómetros que se anunciaron primero. Fueron financiados con un crédito del BID por 300 millones de dólares que la Provincia consiguió en 1999. Las obras incluyeron la canalización de 45 kilómetros de cauce, desde su naciente en Moreno hasta el límite entre San Fernando y San Isidro, justo donde debían empezar los cinco concesionados a Monterubianesi.

«El problema fue que, cuando se gestionó el crédito, la obra de San Fernando y Tigre ya estaba en ejecución y entonces no se incluyó en los pliegos», admitió el director provincial de Obras Hidráulicas, Daniel Coroli. El resultado: más de 100.000 vecinos de San Fernando y Tigre que nunca pudieron sacarse de encima el olor, la suciedad y la contaminación del río.

La Provincia promete que esta vez será la vencida. Acaba de llamar a licitación para comenzar la rectificación de esos cinco kilómetros. El lunes 25 se abrirán los sobres con la oferta técnica y económica de la primera parte de los trabajos. Con un presupuesto de 5.912.528 pesos, las obras largarían en marzo y durarán dos años.

Comenzarán refundando los dos puentes que cruzan el río a la altura de la Panamericana. Ahí el cauce se hace menos profundo y el agua se estanca, por eso quieren agregarle tres metros más de cota. Para hacerlo también tienen que extender entre siete y ocho metros los pilotes de los puentes. En Obras Públicas aseguraron que mientras duren los trabajos no habrá cortes de tránsito en la autopista.

Para una segunda licitación quedará la limpieza de toda la cuenca (desde Moreno hasta la desembocadura en el Luján) y el ensanchamiento de márgenes. La Provincia dice que el presupuesto 2005 tendrá una partida asignada para esos trabajos.

¿El fin de la contaminación? Según el ingeniero Carlos Gómez, especialista en contami nación de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria (AIDIS) —una ONG con más de 55 años de trabajo en ciencias ambientales—, la rectificación va a hacer que el agua corra más rápido, pero no más limpia. «La única solución es dejar de contaminar. Los parámetros del Reconquista son muy graves. Y crecen desde la naciente hacia a la desembocadura, justamente los kilómetros más críticos son los que faltan rectificar».

El secretario de Política Ambiental bonaerense, Jorge Etcharrán, coincide: «A partir de la confluencia del arroyo Morón la situación se torna más crítica, con un gran nivel de metales pesados y residuos orgánicos».

Sobre la costa del río hay alrededor de 4.000 industrias. Según el último censo de industrias, realizado en 1998 por el UNIREC, la unidad provincial controladora de la cuenca, 40 firmas —en su mayoría frigoríficos, curtiembres y plantas de galvanizados y pinturas— concentran el 80% de la contaminación. A la superpoblación industrial se suma la situación crítica en materia de cloacas: 2.220.459 habitantes de los 3.700.000 que tiene la cuenca no están conectados a la red. Y el contenido de sus pozos ciegos va a parar al río.

La ampliación de la red fue otra de las obras que se cayó con la crisis. A fines de los 90 la Provincia gestionó 43 millones de dólares del Estado japonés para construir cuatro plantas de tratamiento de efluentes cloacales en el Reconquista. Cuando el país entró en default en 2001, los japoneses rescindieron el crédito.

Ahora el que promete hacerlo es el Gobierno nacional, que ya llamó a licitación para construir las dos primeras, en Hurlingham y San Miguel (ver Radiografía…). Costarán 63,3 millones de pesos. Fuentes de Nación aseguraron a Clarín que en un mes largarán el concurso público para las otras dos, en Merlo y Moreno. Las primeras obras empezarán en enero. Cuando se inauguren, a partir de julio de 2006, sumarán a casi 600.000 usuarios a la red. Con un poco de suerte, quizás, el color del agua empiece a cambiar.

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